Cocinando Gambas con gabardina

Como preparar Gambas con gabardina de forma sencilla.


Las gambas con gabardina son un entrante estupendo, simple de hacer y que no tiene una grande complejidad, solo que requiere de paciencia en la fritura. Puedes hacerlo en cualquier momento del año pero acostumbra a ser un entrante dedicado a datas más singulares como la navidad.

Cuando os afirmamos gambas con gabardina es exactamente lo mismo que si usáis gambones o langostinos con gabardina, el proceso es exactamente el mismo, sólo que serán más grandes que nuestras gambas.

Como os comentaba antes, es un entrante muy fácil de preparar y que no tiene grandes complicaciones, lo único que os puede llevar un tanto más de tiempo es la fritura, que hay que estar pendiente de cada una para que tenga el dorado perfecto y se haga por ambas partes, mas se puede solucionar sencillamente con una freidora.

Hay recetas dónde vais a ver que para preparar las gambas con gabardina usan levadura o harina de maíz, en nuestro caso hemos utilizado cerveza y harina de trigo con buen resultado. Esta gabardina tiene una textura fina, sin que haya un exceso de masa que pueda tapar el sabor de la gamba.

Gambas con gabardina: ingredientes

  • 200 gr de gambas
  • 125 gramos de harina
  • 120 ml de cerveza
  • Sal
  • Aceite de oliva

Gambas con gabardina: preparación

Lo primero que hay que hacer es la masa para el rebozado. En un bol echa los huevos con un poco de sal y un chorrito de aceite, bate los huevos. Agrega toda la harina y remueve hasta el momento en que esté bien integrada. Por último, añade la cerveza y remueve hasta que tengas una masa homogénea. Lo tapas con papel largometraje y reservas una hora.

Retira la cabeza y las cáscaras (puedes reservarlas para hacer un fumé) de cada una de las gambas, dejando el final de la cola. Échales sal.

Coge la gamba de la cola y la introduces en la masa anterior, que quede una capa no muy gruesa, con lo que si esperas unos momentos verás que caerá la masa excedente. Si prefieres que tenga una capa gruesa, no las dejes escurrir y las echas de forma directa al aceite.

Pon abundante aceite a calentar en un cazo a fin de que no haga falta virarlas, cuando esté bien caliente (sin precisar que esté echando humo) vamos echando cada una de las gambas pasadas por la masa anterior.

En pocos minutos verás que están doradas y ese es el instante de retirarlas. Lo ideal es que las eches sobre un plato cubierto con papel de cocina para que absorba toda la grasa sobrante.

Sirve de forma rápida a fin de que no se enfríe. Puedes servirlas tal cual o agregarle alguna salsa que te guste, esto es completamente a tu elección.

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